MÁS CERCA, MEJORES CALIDADES

MEJOR ASISTENCIA, MEJOR EQUIPAMIENTO Y MEJOR PRECIO

Allegra Magna nace de la necesidad de vivir de una forma más económica, sostenible, solidaria y cómoda. A imagen y semejanza de Linköping, ciudad sueca precursora en los 80, Allegra Magna dará forma al proyecto de construcción de un futuro diferente al de una residencia convencional.

Un proyecto donde lo que importan son las personas

En un entorno privilegiado, con grandes zonas verdes en las que disfrutar de la tranquilidad, servicios y actividades, será un referente en España al dar respuesta a personas mayores que quieren ser dueños de su futuro, donde lo más importante es la persona y su bienestar tanto físico como emocional. El modelo reúne también la necesidad de recuperar valores de cooperación en la que desde el respeto a la independencia, la intimidad y privacidad, se fomenta el bien común como parte de una comunidad en la que se ayuda y se colabora. En la que poder sentirse también útil, social y cómo no, activo en su envejecimiento.

Más de 100 personas mayores optarán por esta fórmula ahora consolidada porque no quieren ser una carga para sus hijos y familiares, y porque saben que pertenecen un segmento de la sociedad que no puede acceder a un plaza de residencia pública ni tampoco a una privada por su elevado coste.

La vivienda colaborativa plantea una comunidad gestionada por los residentes desde un modelo que ellos deciden y que responde a sus necesidades reales.

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Vivienda colaborativa: economía del bien común

El germen de Alegra Magna es el concepto de cohousing (término inglés) o vivienda colaborativa como se traduce al castellano. Esta fórmula nace en Dinamarca en los años 60 y 70, pero pronto se desarrolla en otros países como el norte de Europa y Estados Unidos.

La vivienda colaborativa plantea una comunidad gestionada por los residentes desde un modelo que ellos deciden y que responde a sus necesidades reales. En España este fenómeno basado en la economía del bien común es adoptado cada vez más, por grupos de seniors que se niegan a terminar en una residencia y que quieren afrontar su futuro de una forma libre, autónoma, independiente, activa y sin suponer una carga para sus hijos y familiares. A diferencia de las residencias, la persona mayor atesora su poder de decisión. Los usuarios comparten la idea de desterrar de su vida al aislamiento.
Esta alternativa a las residencias ha llegado para quedarse. En Castilla y León con una de las poblaciones más envejecidas de Europa, la vivienda colaborativa ya cuenta con experiencias de éxito consolidadas como es ‘Profuturo’ en Valladolid, inspiración para este proyecto, acercando la promoción al centro mejorando las calidades del edificio, la asistencia y ajustando también el precio.